domingo, 13 de julio de 2008

Seguridad Social, Salud y Sistema de Pensiones

Por razones históricas, los españoles no diferencian muy claramente lo que es el sistema de salud de lo que son las pensiones (de vejez, incapacidad o viudez). Todo está englobado en el concepto genérico de Seguridad Social.

Todos los que trabajamos en España pagamos mensualmente una cuota a la Seguridad Social. De esta cuota, una parte se usa para alimentar el fondo de pensiones y pagar a los retirados, viudos e incapacitados. Otra parte se usa para pagar los hospitales, los salarios de los médicos y los insumos, materiales y equipos médicos y sanitarios.

Como los españoles no entienden mucho de impuestos, no tienen en su mente la idea de que pueden estar pagando por algo que no necesitan. En el fondo, la realidad es que uno pudiera obtener los mismos servicios de fuentes privadas: un fondo de pensiones privado, y un seguro médico, o pagar directamente los gastos médicos cuando los necesita.

La realidad es que la burocracia española es MUY ineficiente. Es ineficiente en prácticamente todos los sectores, excepto la honrosa pero natural excepción de la Agencia Tributaria.

Así las cosas, no tengo razones para pensar que la administración de pensiones y de la salud pública sea particularmente buena. De hecho, considero que es insuficiente, por no decir que es abiertamente deficiente en comparación con otras administraciones europeas.

Salud Privada


La idea de tener hospitales privados, y personas amparadas por seguros privados que acuden a los hospitales privados no cabe en la mente de los españoles. Están demasiado acostumbrados a que el Estado les brinda una asistencia completa y gratuita, y no ven que esta opción puede resultar en realidad más cara que la del seguro privado, porque la burocracia estatal les transfiere el costo de sus ineficiencias a los beneficiarios del servicio.

Bien se podría, sin eliminar por completo el sistema de salud pública, ofrecer a los interesados la opción de tener un seguro privado, asistir a la salud privada y dejar de pagar la cuota parte que corresponde a Salud en la Seguridad Social.

Este esquema tiene un beneficio implícito y no evidente, que es que la Salud Privada puede pagar mejores sueldos y tener mejores especialistas, y de esa forma solucionaríamos también el problema de la fuga de médicos especialistas a países de la Comunidad Europea donde son más respetados y tienen sueldos notablemente mejores.

Fondos de Pensiones Privados


Por otra parte, también se podría estimular el uso de fondos de pensiones privados estableciendo desgravámenes serios sobre los importes invertidos en este tipo de fondos. Actualmente, las personas en España pueden optar por un sistema mixto de pensiones. Por ejemplo, fijando una base de cotización mínima a la Seguridad Social y adquiriendo un plan privado de pensiones, pero hacienda sólo permite desgravar los primeros 8.000 euros de los aportes hechos al plan de pensiones, unos 666,67 euros mensuales.

Si tuviéramos un esquema de Seguridad Social donde cada quien sabe lo que está pagando y el concepto del pago, bien podrían los particulares suprimirse de la obligación de aportar al Plan de Pensiones Público, y depositarlo directamente en un plan privado.

Aunque el momento actual es inusual desde el punto de vista del comportamiento de los mercados financieros, lo que cabe esperar es que un plan de pensiones bien administrado tenga una tasa de rendimiento por encima de la tasa interbancaria, a la cual llamamos Euribor.

Por desgracia para quienes trabajamos en España, los datos que tenemos apuntan en otra dirección: los fondos de pensiones están tan mal administrados que han dado rendimientos por debajo de los índices bursátiles europeos, e incluso, por debajo de la rentabilidad de los bonos del tesoro a 10 años. Aunque el Estado promueve el ahorro en Planes de Pensión, lo cierto es que a los trabajadores españoles les conviene más ahorrar en bonos del tesoro, que de paso, están garantizados; o elegir MUY BIEN en qué plan de pensiones colocar sus ahorros.

En cualquier caso, los planes de pensiones siguen siendo mejor opción que la Seguridad Social pública, porque para este sistema, las pensiones están en función de la base de cotización de los últimos 15 años, y en el mejor de los casos alcanza el 86% del sueldo real del contribuyente. Hay un artículo muy bueno de Fernando Fernández de Trocóniz en Cinco Días que compara el sistema de pensiones público con la inversión privada. En resumen, este artículo compara el rendimiento resultante de actualizar las aportaciones del empleado según la tasa de inflación (un 2%) y concluye que para carreras de cotización de 26 años o más, el sistema de pensiones público es perjudicial para los trabajadores.

Yo coincido con la idea de reformar por ley el sistema de Seguridad Social y promover la privatización, dejando para aquellos que lo deseen, la opción de la salud y planes de pensión administrados por el Estado.

domingo, 15 de junio de 2008

Sobre el Partido Demócrata Cristiano Popular

Todo parece apuntar a que en su próximo congreso, el PP va a fijar su posición cerca de la democracia cristiana, y no del liberalismo. Esta semana se han presentado dos ponencias: una de los sectores democristianos, firmada por José Eugenio Azpiroz y Eugenio Nasarre; y otra por los sectores liberales, firmada por Cristina Cifuentes.

Como inmigrante que apenas comienza a conocer la política española, tengo que preguntarme quiénes son estos señores.

Eugenio Nasarre


Es presentado por la organización ultraderechista "hasteoir.com" como un Diputado con principios. Sus orígenes políticos están en el Partido Democristiano y ejerció distintos cargos de confianza durante las legislaturas de Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo, llegando a ser Director de Televisión Española en 1982. Nasarre está muy vinculado con la iglesia, es columnista habitual de Alfa y Omega, Semanario Católico de Información.

José Eugenio Azpiroz


Ha sido presidente del PP en la provincia de Guipuzcoa y en el País Vasco. Actualmente es Diputado en el Cogreso. Aunque no es una persona que sea evidentemente cercana a la iglesia cristiana, comparte su posición en contra del aborto y a favor de la vida.

Cristina Cifuentes


Actualmente es Diputada a la Asamblea de Madrid y es persona cercana a Esperanza Aguirre. Proviene del mundo académico, fue miembro de la Junta de Gobierno de la Universidad Complutense de Madrid.

Juego de Ajedrez


Con todo el respeto por Doña Cristina Cifuentes, con quien comparto puntos de vista y por quien podría votar; esta es una pelea entre dos torres y un alfil y yo no termino de entender por qué razón el PP mantiene una posición tan absurda como arremeter contra los homosexuales en pleno siglo XXI. Yo opino que la ponencia de Cifuentes es una forma de disimular, una manera de hacer creer a la comunidad homosexual que dentro del PP hay pluralidad de opiniones en torno al matrimonio y derechos de los homosexuales, al igual que los comentarios un poco forzados que hace Gallardón aquí y allá sobre las muchas parejas gays que él ha casado, pero la realidad es que el PP es un partido autocrático y casi monolítico que sigue aferrado a la ideología democristiana, y por ese camino nunca podrá establecer una verdadera conexión con la gente.

Con valores


Yo no encuentro manera de hacerle entender a ciertas personas de mente muy cerrada que el hecho de que alguien tenga unos valores diferentes a los de uno no significa que uno no tenga valores. Los ultraderechistas cristianos insisten en que ellos tienen el monopolio de los valores.

¡Pues no, señores! Sepan que no tienen el monopolio de los valores. España es un país bello y diverso, y cada persona que lo habita tiene sus valores, algunos de los cuales son muy estimables, y los demás, cuando menos, respetables.

Yo les voy a decir cuales son mis valores: el respeto por las demás personas, la tolerancia, la convivencia pacífica, el respeto por la individualidad y los derechos individuales y la diversidad. Estoy en contra de la homofobia, de la intolerancia, del sexismo, del racismo y de todas las formas de discriminación -incluso de la así llamada discriminación positiva.

Si mucha más gente compartiera un poco mis valores y no se aferrara de forma tan desesperada a sus valores, España sería un país con muchos menos conflictos, comenzando por los conflictos entre neonazis e inmigrantes y terminando por los conflictos entre independentistas y Españoles, sin dejar de lado el conflicto abierto, frontal y ridículo que tiene la iglesia contra los homosexuales.

domingo, 11 de mayo de 2008

sábado, 3 de mayo de 2008

El PP, Socialdemocracia, Liberalismo y otras cosas

Foto: Yván R. Ecarri Gómez

Hace un par de semanas, la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid hizo unas declaraciones públicas en las que invitaba a abrir un debate en el seno de su partido –el Partido Popular– en relación a su ideología; y dio a entender que el liderazgo actual del partido tiende a la socialdemocracia, mientras que ella es liberalista.

La social democracia, es una ideología política que no rechaza al capitalismo como modelo económico, aunque se distancia del liberalismo, estableciendo que es necesaria la intervención del Estado para “garantizar a los ciudadanos una debida protección social”.

En contraste, el liberalismo, es otra ideología que propone la no intervención del estado, ni en las relaciones comerciales de las personas, sean estas naturales o jurídicas, ni en las relaciones no comerciales de las personas y de los colectivos, pero sin dejar por fuera ciertas protecciones como la beneficencia pública, el así llamado en españa “paro” y las pensiones.

Por otra parte, la democracia cristiana es otra ideología que también defiende el modelo capitalista de la economía, pero dice que el deber del Estado es poteger a los más débiles, afianzándose en la virtud de la caridad. Además, la democracia cristiana promueve una serie de fundamentos éticos establecidos por la iglesia, en particular, la oposición al divorcio, al aborto y a las relaciones homosexuales.

A mí no me cabe la menor duda de que el Partido Popular está bastante lejos de la Socialdemocracia. Lo que sí me deja muchas dudas es si está realmente próximo al Liberalismo, o si más bien está cerca de la Democracia Cristiana.

Yo creo que hoy en día en la sociedad española no hay mucho lugar para discusiones sobre el tema del divorcio. La posibilidad de que un matrimonio se disuelva, por causas diversas incluyendo el mutuo acuerdo de las partes es una realidad tan categórica que nadie, en su sano juicio político, se atrevería a ir en contra de esa posibilidad legal. No es igual para el aborto y las relaciones homosexuales, y en estas dos materias el liderazgo rancio del Partido Popular ha dejado muy claro que su posición es la que tendría un partido demócrata cristiano, y no uno liberal.

Yo no soy politólogo. En consecuencia, yo no sé si al PP le conviene jugar al democristianismo, o al liberalismo, en términos de la cantidad de votos que puede conseguir para la próxima legislatura. Lo que yo sí sé es que en España no hay ningún partido verdaderamente Liberal, y eso me hace sentir un huérfano político. Yo soy Liberal, en especial en lo que respecta a la materia social. Creo en el individuo, en las libertades individuales y en la responsabilidad individual. Que cada quien haga lo que quiera, y se atenga a las consecuencias de sus actos.

También soy profundamente anti-religioso y en particular anticristiano. Si bien reconozco el papel de la iglesia como formadora de la moral, y admito la necesidad de que las sociedades tengan algunas instituciones que dicten lineamientos morales para las masas, la iglesia católica española, además de excesivamente poderosa, tiene la mala costumbre de entrometerse en política directamente.

Dicho esto, posiblemente queda suficientemente claro por qué a pesar de ser yo un liberal, hubiera votado por el PSOE en las pasadas elecciones generales, y por qué entusiasmé a mi pareja (que tiene nacionalidad española de origen) a que votara de esa forma.

sábado, 22 de marzo de 2008

Acerca del Tíbet


Me había propuesto no dedicar este blog a temas de política internacional, sin embargo, las circunstancias me piden hoy que dedique unos minutos a esta reflexión sobre el Tíbet.

La historia política tibetana ha estado muy relacionada con su religión. Desde el siglo III, las enseñanzas budistas comenzaron a entrar en la región tibetana procedentes del sur, manteniendo una relativamente pacífica cohabitación con la religión Bon. Es un período en el que el Imperio Tibetano comprendía una gran extensión de tierras, desde la meseta al norte de los Himalayas hasta lo que hoy en día son Laos y Tailandia.

El budismo tuvo cuatrocientos años de auge, coronados por la construcción del monasterio Sangye, en el año 785. Entre tanto, el Imperio Tibetano se había extendido hacia el norte, conquistando parte del territorio chino. A partir del siglo 9, con la firma del tratado de paz entre China y Tibet en 822, el rey tibetano Lang Darma comienza una persecución contra el budismo y casi logra erradicarlo.

A finales del siglo X, Atisha, un personaje rodeado de magia y de misterio, de quien se dice que era santo, brillante y sabio antes de cumplir dos años de edad, logró compilar, refinar y sistematizar las enseñanzas budistas sobre la naturaleza de la mente y el camino a la iluminación, dando origen a la Escuela Kadampa, que más tarde daría origen al Linaje Gelugpa. Por esa misma época, el sabio Marpa, hombre versado en sánscrito y conocedor de la lengua tibetana, viaja a la India y trae a Tibet las enseñanzas budistas recibidas de Naropa, con lo que se funda y consolida la Jerarquía Kagyu, cuyas enseñanzas llegaron a mis oídos de boca de Pedro J. Rodríguez.

En 1060 se funda la orden monástica de los Sakyas, unificando el gobierno político y religioso del Tibet y que dos siglos más tarde se convertiría en la línea sucesora de los Dalai Lamas. ¿Cómo ocurrió esto? En el año 1247, el rey tibetano Sakya Pandita se reúne con Godan, Khan de los Mongoles, y pactan un acuerdo de paz y protección, pero una guerra civil, larga y sangrienta, logra deponer al rey Sakya y establecer el gobierno de los Karmapas, en 1481.

Años antes, en 1409, Tsongkapa había fundado el gran monasterio de Ganden y reformó las enseñanzas budistas, estableció la práctica del celibato, la inofensividad y la renuncia a la vida mundana para los monjes, y dio origen oficial al Linaje Gelugpa. Miembro de este linaje fue Kendum Chup, sobrino de Tsongkapa, quien la historia llegaría a reconocer como el Primer Dalai Lama.

Siglo y medio más tarde, en 1549, el Khan de Mongolia, llamad Altan, invitó al líder del linaje Gelugpa, Sonam Gyatso, a reunirse con él para discutir temas políticos. De esta reunión surgieron dos cosas: el término “Dalai”, que es la traducción mongol de la palabra “Gyatso”, que significa “Océano”, y el fortalecimiento de la figura del líder Gelugpa como autoridad política del Tibet, que culminaría dos siglos más tarde con la coronación del Quinto Dalai Lama como Rey del Tibet y el restablecimiento del linaje Sakya-Gelugpa en el poder.

Los siguientes ciento cincuenta años fueron de pugnas y revueltas, tanto internas como externas. Por un lado, el creciente poder Manchu que dominaba en china, y por el otro, las tribus mongoles lideradas por Güchi Khan, quien vino a ser una especie de protector del Quinto Dalai Lama y del linaje Gelugpa. A la muerte de Güchi Khan, los Manchú y varias tribus mongoles del norte y del este se estuvieron disputando el territorio y estableciendo diferentes Dalai Lamas de acuerdo a sus preferencias.

Durante el siglo XIX, el imperio ruso zarista, por el norte, comenzó a tomar control político y militar de los territorios mongoles, y por el sur, el imperio británico, desde la India comenzó a extenderse por los terrenos de lo que hoy son Pakistán, Afganistán y Bután. Tibet cerró sus fronteras a todos los extranjeros. Las tensiones políticas entre Rusos y Británicos provocaron, a principios del siglo XX, la invasión inglesa del Tibet. En 1904, los británicos masacraron con sus rifles y ametralladoras a miles de soldados tibetanos, pobremente armados con arcos y flechas.
Una serie de tratados entre 1904 y 1951 reconocen al Tibet como una región autónoma, tributaria de China. Desde la desaparición del Imperio Tibetano a manos de Mongoles y Manchus, los Tibetanos han tenido que tributar a potencias extranjeras vecinas. Cuando se constituyó la República Comunista de China, el gobierno comunista se hizo poco a poco con el control, incumpliendo los tratados firmados en 1951 que garantizaban la autonomía. Esto desencadenó una revuelta que se extendió por todo Tibet y que terminó con la masacre de decenas de miles de tibetanos a manos del ejército chino. Entonces, tanto el Dalai Lama como el Panchen Lama, máximas autoridades civil y religiosa del Tibet, tuvieron que exiliarse. El Panchen Lama pudo regresar a su país en 1989. El Dalai Lama, Tentzin Gyatso, se ha dedicado a propagar las enseñanzas del Budismo Tibetano Gelugpa por el mundo y promover la paz, por lo que fue galardonado con el Premio Nóbel.

Con este resumen de la historia político-religiosa de Tibet pretendo destacar que el Tibet es un territorio con una cultura ancestral, que fue un imperio capaz de enfrentar y mantener relaciones diplomáticas con vecinos como los Mongoles por el norte y el este, China por el noroeste y la India por el sur. Que ha perdido parte de su territorio en sucesivas y constantes luchas con sus vecinos, hasta quedar reducida a la yerma planicie transhimaláyica que es hoy en día. El pueblo tibetano, desde la disolución del imperio en el siglo XV, ha sido educado bajo una religión cuyos preceptos son la no agresión, la búsqueda espiritual interior y el respeto a todas las formas de vida.

No me agradan los comunistas. En particular, me desagrada el gobierno comunista de la así llamada República Popular de China. Las masacres que ha sufrido el pueblo tibetano desde el siglo XVIII, y en particular las que ha cometido la China comunista desde 1950 son una lástima y una vergüenza para todas las naciones civilizadas y pacíficas de la Tierra.

domingo, 9 de marzo de 2008

Tolerancia Cero contra la Intolerancia

Foto: Yván Ecarri Gómez


Esta semana el Tribunal Superior de Andalucía falló a favor de quienes demandaban el derecho oponer objeción de conciencia a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. El texto de la sentencia puede obtenerse aquí.


En los fundamentos de derecho, el TSJA plantea lo siguiente:


“Los motivos de esta vulneración son sustancialmente: se plantea como contenido y fin de la asignatura la formación de la conciencia moral de los alumnos, con los contenidos, objetivos y criterios que fija el Gobierno en el Real Decreto 1631/2996, al margen del derecho de los padres del art.27.3 CE; supone una "ética cívica", distinta de la personal, creada por el Estado, cambiante, e impuesta a través del sistema educativo; plantea temas, objetivos y criterios de evaluación de alto contenido político, discutible y discutido; y utiliza terminología y conceptos propios de la ideología de genero.”


Y más adelante dice:


“Sin embargo, la exposición de motivos de la Ley Orgánica 2/2006, señala como finalidad de la asignatura formar a los nuevos ciudadanos en "valores comunes". Y en los Reales Decretos 1631/06 y 1513/06, qua establecen las enseñanzas mínimas, se emplean conceptos de indudable trascendencia ideológica y religiosa, como son ética, conciencia moral y cívica, valoración ética, valores, o conflictos sociales y morales. Ante esta situación, es razonable qua los demandantes, por razones filosóficas o religiosas, que no tiene porque exponer detalladamente, como también señala el TEDH y prevé el art.16.2 CE, pueden estar en desacuerdo con parte de la asignatura, y lógico que soliciten se excluya de ella a su hijo, a falta de otras previsiones normativas que permitan salvaguardar su libertad ideológica o religiosa.”

Este planteamiento, fuera del contexto legal y constitucional, podría tener mucha validez. Yo tampoco desearía que a mi, o a mis hipotéticamente posibles futuros hijos se nos impusiera una ética que no fuera la nuestra, personal e íntima. Pero por otra parte, la Constitución Española en su artículo 27.2 dice:

“La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.”

La Ley Orgánica de Educación, cuando establece los lineamientos programáticos de la Educación Secundaria, expone:

“En uno de los tres primeros cursos todos los alumnos cursarán la materia de educación para la ciudadanía y los derechos humanos en la que se prestará especial atención a la igualdad entre hombres y mujeres.”

Por otra parte, el R. D. 1631/2006, de 29 de diciembre, citado en la sentencia, establece:

“La Educación para la ciudadanía tiene como objetivo favorecer el desarrollo de personas libres e íntegras a través de la consolidación de la autoestima, la dignidad personal, la libertad y la responsabilidad y la formación de futuros ciudadanos con criterio propio, respetuosos, participativos y solidarios, que conozcan sus derechos, asuman sus deberes y desarrollen hábitos cívicos para que puedan ejercer la ciudadanía de forma eficaz y responsable”

Y más adelante, el mismo decreto desglosa los contenidos programáticos, los cuales he revisado minuciosamente y no encuentro nada por lo que se pueda decir que inculca valores que no sean los que la Constitución Española, a saber:

Art.1.1:

“España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.”

Art. 10.1:

“La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social.”

Art. 14:

“Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”

Art. 15:

“Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra.”

Art. 18.1:

“Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.”

La sentencia, en los fundamentos de derecho, dictamina que “se emplean conceptos de indudable trascendencia ideológica y religiosa, como son ética, conciencia moral y cívica, valoración ética, valores, o conflictos sociales y morales”, lo que no dice la sentencia es que esos conceptos son, ni más ni menos, los mismos de la constitución y que tanto la Ley Orgánica de Educación como el Real Decreto que desarrolla los contenidos temáticos lo que hacen es reconocer que existen diversas posiciones ideológicas y religiosas, que existen diferentes culturas, estilos de vida y comportamientos y promueven el respeto por los demás individuos.

En otras palabras, esta sentencia deja abierta la posibilidad para que cualquiera ejerza el derecho a educar a sus hijos sobre la base de valores distintos a los de la constitución: en vez de libertad, la tiranía; en vez de igualdad, la desigualdad, en vez de justicia, la injusticia, en vez de pluralismo político, una suerte de autarquía, en vez del respeto a la vida, la posibilidad de matar, en vez del derecho a la integridad física, a la dignidad, el honor y la intimidad; la posibilidad de irrespetarlos y violarlos.

Cabe esperar que esta sentencia sea recurrida por la Junta de Andalucía, con la esperanza de que el Tribunal Supremo vuelva a echar las aguas a su cauce dictaminando que los contenidos de la asignatura no coartan el derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo a sus valores, toda vez que los valores propuestos para la asignatura de Educación para la Ciudadanía son los valores que definen a España.

domingo, 17 de febrero de 2008

Completamente asqueado de Irán


Mashhad, corre el mes de mayo de 2006. M y A son dos muchachos normales, o casi normales de 14 y 16 años... como todos los muchachos de su edad, se enamoran. La diferencia es que mientras otros chicos se enamoran de chicas, ellos se han enamorado el uno del otro.

Descubiertos por la policía, son detenidos, encarcelados durante 14 meses, juzgados y condenados, ya que en Irán, las relaciones homosexuales son un delito. Su condena, morir en la horca. Fueron ejecutados el 19 de julio pasado.

Como liberal, estoy en contra de la pena de muerte. La pena de muerte es una vergüenza para todos los involucrados: los jueces, el sistema penitenciario, el Estado, los legisladores y la misma sociedad.

La apatía internacional también es una vergüenza. Ya sabemos que Estados Unidos quiere echarle mano a Irán, pero no por la violación de los derechos humanos, sino por el petróleo, y en segundo lugar, por la amenaza que significa que un Estado Islámico tenga en sus manos arsenal nuclear.

¡El problema es que los mismos Estados Unidos también practican la pena de muerte, y también son una vergüenza!

Una vez que la vida humana comienza, los Estados y la misma sociedad debería hacer todo cuanto sea posible para preservarla, siempre respetando el derecho del individuo a tomar decisiones sobre su propia vida.

Me opongo radical y absolutamente a la pena de muerte, sea cual sea el delito y sea cual sea el grado de verdad jurídica en torno al hecho.

En primer lugar, porque los sistemas judiciales son falibles. Quienes juzgan y quienes castigan son los hombres, no son entidades abstractas. Esa abstracción muy norteamericana de pensar que es el Estado quien ejecuta a los reos es una jilipollez. Lo ejecutan los verdugos, a instancias y siguiendo órdenes de los jueces, quienes a su vez se acogen a lo que un grupo de personas denominadas "jurado" dictaminen. En todos, absolutamente todos los pasos de la ejecución intervienen humanos, y como todos sabemos, los humanos son falibres y sus decisiones son poco más acertadas que las de los primates superiores.

En segundo lugar porque para mi el respeto a la vida está por encima del principio de la justicia, y por mucho. Además, el principio de proporcionalidad de la pena nos dice que la pena debe ser proporcional al daño causado, pero NO POR ELLO SER IGUAL AL DAÑO CAUSADO, eso sería la ley del talión: ojo por ojo, diente por diente. El objetivo de la pena debe ser SIEMPRE causar la reeducación del individuo y su reinseción en la sociedad. Ya sabemos que hay individuos disfuncionales que no son reeducables ni reinsertables. En esos casos, la pena tendría que ser el tratamiento de una patología crónica y mantenerlos aislados de tal forma que no puedan causar más daño, pero eso NO es tarea del sistema penitenciario, sino del sistema de salud, y estos casos deberían ser tratados de forma especial.

La vida de un ser humano es irremplazable y no existe indemnización posible para nadie cuando se extermina injustamente a una persona, tanto más si esa persona, en primer lugar, es un adolescente, y en segundo lugar, comete acciones que difícilmente podrían calificarse de delito, a no ser que se le juzgue bajo la mirada abstrusa y radicalizada de una ley religiosa, que a la vez es la interpretación que un grupo de supraprimates ha hecho de textos que tienen mil cuatrocientos años encima (o dos mil, lo mismo vale para los cristianos) y que hoy en día se encuentran totalmente fuera de contexto.

¿Cómo decirles a quienes siguen la ley del Islam que yo respeto su derecho a creer lo que quieran y a practicar sus creencias, pero que NO tienen derecho a castigar a otros por no ajustarse a ellas? Sin querer justificar las atrocidades de la iglesia católica entre el siglo XI y XIII con las cruzadas, hace un poco de sentido que los estados occidentales tomaran las armas para evitar que los musulmanes impusieran un régimen totalitario y absurdo en Europa. La diferencia es que el mundo árabe medieval era justamente lo contrario: una cultura cosmopolita, tolerante y avanzada, en comparación con el oscurantismo medieval europeo.

Ya sabemos que las Naciones Unidas son un parapeto sin fuerza, sin ninguna capacidad de nada. No podemos esperar que las naciones unidas ejerza la mínima medida de presión para hacerle entender a los absolutistas islámicos que matar niños por ser homosexuales es una atrocidad, sobre todo cuando una buena parte de los países que conforman la ONU también tienen su cuotaparte de absolutismo radical, verbi gratia: ¡Un pastor baptista y un amish como precandidatos a la presidencia del país más poderoso del mundo?

Un tema que retomo cada vez que tengo oportunidad es el de la naturaleza de la ley. Las leyes no son abstractas y no obedecen a poderes sobrenaturales. Las leyes están hechas para dirimir las diferencias entre los supraprimates --quiero decir, los seres humanos. Es decir: establecer la línea donde terminan los derechos de uno y comienzan los de los demás. En el caso de dos chicos que, de forma privada y sin afectar a nadie, practican sexo entre ellos porque sienten deseos naturales, no hay tercero cuyos derechos se vean afectados, y en consecuencia, penar sus actos es una injusticia, una estupidez y una manifestación de los profundos temores que tienen las sociedades por el ejercicio de la sexualidad.

No soy un especialista en antropología, pero he observado que en las sociedades fuertemente patriarcales, el ejercicio del sexo (hetero u homosexual, en realidad no importa) está penado. En esto nos parecemos mucho a nuestros primos los primates. Un macho dominante ejerce el derecho a reproducirse, y si descubre a un macho joven copulando, simplemente lo mata. El control del sexo es el control del poder, y esto lo han sabido las religiones desde que el tiempo es tiempo.

Hoy me siento profundamente triste. Ya he manifestado muchas veces mi inconformidad con el mundo en que me tocó vivir. Hoy siento una profunda pena por los niños y jóvenes que son asesinados en los países islámicos. Piense usted que pudiera ser su amigo, su hermano o su hijo quien muriera en la horca, y no me diga que no, pensando que en su familia eso es imposible, porque en todas las familias hay un homosexual, sépalo usted o no lo sepa.

sábado, 2 de febrero de 2008

Culpa de la Iglesia

A mi no me gusta ser efectista, y detesto decir cosas que no puedo sustentar con argumentos sólidos. La Iglesia Católica española es justo lo contrario: le encanta ser efectista y decir cosas que son insustentables porque no tienen ningún argumento lógico posible, como eso de que el matrimonio homosexual atenta contra la familia tradicional. ¡Tamaña jilipollez!

En las pasadas semanas se han ido desgranando en los noticieros una hilera de noticias sobre neonatos abandonados: uno en la puerta de un convento, tres en contenedores de basura, dos de los cuales fueron encontrados muertos.

Hoy, en contra de mis costumbres, me voy a permitir una licencia efectista y una argumentación en la cual voy a darle más importancia a una causa última que a una causa directa, pero considero que es justo y necesario.

La culpa de que en este país haya mujeres que abandonan a sus neonatos en la basura es de la Iglesia Católica Española.


Mi razonamiento es el siguiente:

En primer lugar, la Iglesia combate el uso de preservativos y anticonceptivos. Si no hubiera una iglesia radicalizada y fanática haciendo campaña contra los métodos anticonceptivos, seguramente las mujeres los usarían más, habría menos embarazos no deseados, y, consecuentemente, muchos menos bebés abandonados en contenedores de basura.

En segundo lugar, la Iglesia ha declarado que el sexo fuera del matrimonio es pecado y ha levantado un estigma de vergüenza para cualquier mujer que ose disfrutar del sexo sin su morbosa aprobación. Por eso muchas mujeres, en especial mujeres jóvenes, que llegan a practicar el sexo y quedan embarazadas, esconden su condición a la familia y soportan sus embarazos hasta el final. Al nacer la criatura, las madres no saben qué hacer con el bebé y terminan por botarlo.

En tercer lugar, la absurda oposición de la iglesia contra el aborto hace que muchos embarazos que pudieron interrumpirse tempranamente lleguen a término. Si la iglesia no hiciera una oposición radical contra el aborto, posiblemente muchas mujeres encontrarían una opción para terminar sus embarazos no deseados.

En conclusión, y salvando el hecho de que la causa directa de los abandonos de niños es que la madre toma una decisión equivocada, la Iglesia Católica Española es culpable por partida triple de que cada semana aparezca un bebé tirado en la basura.

domingo, 20 de enero de 2008

Sobre abortistas y otras fieras del bosque

En las pasadas semanas ha habido mucha polémica en España en torno al aborto y la forma como se practica en clínicas privadas. La ley 9/1985 despenaliza el aborto en España bajo ciertas condiciones:

- Para evitar graves daños físicos o psicológicos a la madre.

- Cuando el embarazo es resultado de una violación denunciada y dentro de las 12 primeras semanas.

- Si se presume que el feto va a nacer con graves taras físicas o psíquicas y dentro de las primeras 22 semanas.

Todos los estudios médicos indican que antes de la semana 22 no hay actividad neural, y que la misma no es continua antes de la semana 24. También los estudios coinciden en que antes de la semana 26 no hay evidencias de que el feto pueda sentir dolor. Hasta la semana 12, ni siquiera se considera a la criatura como feto, sino como embrión.

No cabe duda que el aborto es un tema polémico y que cualquier legislación debería apoyarse en las bases más firmes, tanto cientíicas como jurídicas. El primer punto que hay que tener en cuenta es que la libertad de uno termina donde comienza el derecho de los demás. Una consecuecia de esto es que si no hay "los demás", tapoco puede haber restricciones a las libertades del "uno".

El "otro", cuyos derechos deben ser contrapesados a la libertad de elección de la madre, es el feto. Las sociedades con una concepción de la vida fuertemente religiosa suelen atribuirle a los neonatos caracter de persona desde muy temprano. Mi concepto, mucho más pragmático, es que el ser nonato debe considerarse un individuo con derechos desde el momento en que tiene actividad neural.

Pero incluso siendo más conservadores, yo estaría dispuesto a aceptar que el feto es una criatura con derechos antes de que podamos considerarlo un individuo humano.

En esos términos, yo estaría a favor de una ley de pazos, que permitiera el aborto voluntario hasta la semana 12, y el aborto terapéutico hasta la semana 22.

miércoles, 2 de enero de 2008

¿A quién le toca responder?

¡Este país está loco! Ya les cuento por qué.

El pasado 30 de diciembre los obispos de la iglesia católica española convocaron una manifestación contra la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo en España. Ayer, 2 de enero, el PSOE aremetió contra el obsipado acusándolos de antedemocráticos.

La primera locura es que la iglesia arremeta contra una ley. En un estado secular, la iglesia no tiene porque arremeter contra ninguna ley. Crear, postular, criticar, modificar y derogar leyes es un trabajo de los legisladores, que en el fondo son las fuerzas políticas del país. Los partidos, para que quede más claro.

La segunda locura es que el PSOE, valga decir, el partido político que gobierna, salga a dar respuesta a la iglesia. No es a los partidos políticos a quienes les corresponde responder a este ataque, sino al colectivo que se ve afectado por la afrenta, que, tristemente, tienen poca fuerza de opinión en España.

El año pasado se convocó la manifestación del Orgullo Gay (Europride) en Madrid. Fue una manifestación multitudinaria. Si los obispos casi llenan la Plaza de Colón, el Europride llenó varias manzanas de Gran Vía y la Calle Princesa. La manifestación fue contundente. ¿Por qué razón, entonces, esos colectivos no son capaces de articular una respuesta adecuada para los ataques de la iglesia? Posiblemente, porque es una comunidad más ganada para la fiesta que para la participación ciudadana.

Después de leer los manifiestos del 30 de diciembre y quitar toda la paja sobre las visitas del papa y la necesidad de la fe y el amor cristiano, lo que queda en el discurso de la iglesia es lo siguiente: "señores, matrimonio es entre un hombre y una mujer".

¡Estoy de acuerdo! Estoy de acuerdo con eso, y con prohibir a los zurdos escribir con la mano izquierda, y que los minusválidos no salgan a la calle, y que las personas con visión limitada se queden en su casa a escuchar la radio. Por si no se nota, estaba siendo sarcástico.

Quienes son homosexuales están en una posición similar a la de los zurdos: hay una componente congénita muy alta, modulada por factores sociales. Hace cincuenta años se le ataba la mano izquierda a los zurdos en la espalda para obligarlos a desarrollar el uso de la derecha, porque la izquierda se consideraba la mano del diablo, siniestra.

Hoy en día, la iglesia, apoyada por algunos psicólogos, pretenden hacer lo mismo con la sexualidad: atar el impulso propio de la persona para que desarrolle destrezas que no le son innatas, reformar la sexualidad para que aquellas personas que por si mismas preferirían expresarla con alguien de su mismo sexo, aprendan a hacerlo con alguien del sexo contrario. Eso es tan absurdo, falto de fundamento e inútil como atarle la mano izquierda a los zurdos.

Desde el año 2005, la ley española consagra el derecho de las personas del mismo sexo se unan en matrimonio. ¿En qué afecta esto a la iglesia? A primera vista diría uno: ¡En nada! Que dos personas del mismo sexo se unan en matrimonio afecta, principalmente, a los contrayentes: surgen del acto civil una serie de derechos y deberes entre ellos que no existirían en otra situación legal. Afecta, en segundo lugar, a la comunidad, en la medida en que dos personas que antes actuaban como individuos frente a la comunidad, pasan a tener ambos, como pareja, deberes y derechos frente a la comunidad. Estos deberes y derechos tienen que ver con aspectos formales, civiles, tributarios, etc.

No puede achacársele a la unión entre dos personas del mismo sexo perjudicar los derechos de nadie, mucho menos los de la familia cristiana. Este tipo de uniones no va a causar que otras personas se vuelvan gays, ni hará que parejas heterosexuales se divorcien, ni causará que alguien que cree en el Dios de los cristianos deje de creer en él.

¿Por qué, entonces, la iglesia arremete contra el matrimonio homosexual? Lo hace por fundamentalismo. La homosxualidad entraña un peligro antropológico gravísimo: la extinción de un grupo humano, o de la especie. Cuando una comunidad humana no sobrepasa unos pocos miles de individuos, es necesario que todos participen en la procreación y aporten al fondo común de genes para aumentar la diversidad. Por esto las antiguas religiones y las culturas primitivas sancionan la conducta puramente homosexual. ¡Por supuesto que en el caso de las sociedades occidentales ambos peligros son sumamente improbables! Las razones antropológicas contra la homosexualidad no tienen ningún sentido. Sin embargo, el fundamentalismo religioso continúa la cruzada.

También lo hace por ansias de poder. La iglesia tiene muchos años luchando contra la homosexualidad y no puede dejar de hacerlo de un día para otro. Bajar esa bandera es equivalente a admitir una derrota. La iglesia necesita feligresía, y en especial, una feligresía con fé, obediente y caritativa, que tenga fé en todo lo que se le dice, obedezca todo lo que se le ordene y contribuya caritativamente con el dinero que sostiene el status quo episcopal.

En la medida en que la sociedad evoluciona y se hace más plural, más tolerante, más informada y más inteligente, la iglesia pierde poder.

La conclusión es que el acto del 30 de diciembre no fue un acto religioso, sino un acto planificadamente político. El ala política y secular de la iglesia (El PP) se beneficia con cualquier cosa que ataque al gobierno socialista del PSOE, pero se aparta y toma distancia para no perder votos con los homosexuales, y la iglesia da una demostración pública de fuerza y se afianza en el status quo.

Lo apropiado sería que la FELGT, el COGAM o algún colectivo homosexual convocara una manifestación y leyera unos comunicados en respuesta a los actos del episcopado, pero ya sabemos que eso no va a pasar... ¡a menos que haya fiesta en Chueca!