domingo, 9 de marzo de 2008

Tolerancia Cero contra la Intolerancia

Foto: Yván Ecarri Gómez


Esta semana el Tribunal Superior de Andalucía falló a favor de quienes demandaban el derecho oponer objeción de conciencia a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. El texto de la sentencia puede obtenerse aquí.


En los fundamentos de derecho, el TSJA plantea lo siguiente:


“Los motivos de esta vulneración son sustancialmente: se plantea como contenido y fin de la asignatura la formación de la conciencia moral de los alumnos, con los contenidos, objetivos y criterios que fija el Gobierno en el Real Decreto 1631/2996, al margen del derecho de los padres del art.27.3 CE; supone una "ética cívica", distinta de la personal, creada por el Estado, cambiante, e impuesta a través del sistema educativo; plantea temas, objetivos y criterios de evaluación de alto contenido político, discutible y discutido; y utiliza terminología y conceptos propios de la ideología de genero.”


Y más adelante dice:


“Sin embargo, la exposición de motivos de la Ley Orgánica 2/2006, señala como finalidad de la asignatura formar a los nuevos ciudadanos en "valores comunes". Y en los Reales Decretos 1631/06 y 1513/06, qua establecen las enseñanzas mínimas, se emplean conceptos de indudable trascendencia ideológica y religiosa, como son ética, conciencia moral y cívica, valoración ética, valores, o conflictos sociales y morales. Ante esta situación, es razonable qua los demandantes, por razones filosóficas o religiosas, que no tiene porque exponer detalladamente, como también señala el TEDH y prevé el art.16.2 CE, pueden estar en desacuerdo con parte de la asignatura, y lógico que soliciten se excluya de ella a su hijo, a falta de otras previsiones normativas que permitan salvaguardar su libertad ideológica o religiosa.”

Este planteamiento, fuera del contexto legal y constitucional, podría tener mucha validez. Yo tampoco desearía que a mi, o a mis hipotéticamente posibles futuros hijos se nos impusiera una ética que no fuera la nuestra, personal e íntima. Pero por otra parte, la Constitución Española en su artículo 27.2 dice:

“La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.”

La Ley Orgánica de Educación, cuando establece los lineamientos programáticos de la Educación Secundaria, expone:

“En uno de los tres primeros cursos todos los alumnos cursarán la materia de educación para la ciudadanía y los derechos humanos en la que se prestará especial atención a la igualdad entre hombres y mujeres.”

Por otra parte, el R. D. 1631/2006, de 29 de diciembre, citado en la sentencia, establece:

“La Educación para la ciudadanía tiene como objetivo favorecer el desarrollo de personas libres e íntegras a través de la consolidación de la autoestima, la dignidad personal, la libertad y la responsabilidad y la formación de futuros ciudadanos con criterio propio, respetuosos, participativos y solidarios, que conozcan sus derechos, asuman sus deberes y desarrollen hábitos cívicos para que puedan ejercer la ciudadanía de forma eficaz y responsable”

Y más adelante, el mismo decreto desglosa los contenidos programáticos, los cuales he revisado minuciosamente y no encuentro nada por lo que se pueda decir que inculca valores que no sean los que la Constitución Española, a saber:

Art.1.1:

“España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.”

Art. 10.1:

“La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social.”

Art. 14:

“Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”

Art. 15:

“Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra.”

Art. 18.1:

“Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.”

La sentencia, en los fundamentos de derecho, dictamina que “se emplean conceptos de indudable trascendencia ideológica y religiosa, como son ética, conciencia moral y cívica, valoración ética, valores, o conflictos sociales y morales”, lo que no dice la sentencia es que esos conceptos son, ni más ni menos, los mismos de la constitución y que tanto la Ley Orgánica de Educación como el Real Decreto que desarrolla los contenidos temáticos lo que hacen es reconocer que existen diversas posiciones ideológicas y religiosas, que existen diferentes culturas, estilos de vida y comportamientos y promueven el respeto por los demás individuos.

En otras palabras, esta sentencia deja abierta la posibilidad para que cualquiera ejerza el derecho a educar a sus hijos sobre la base de valores distintos a los de la constitución: en vez de libertad, la tiranía; en vez de igualdad, la desigualdad, en vez de justicia, la injusticia, en vez de pluralismo político, una suerte de autarquía, en vez del respeto a la vida, la posibilidad de matar, en vez del derecho a la integridad física, a la dignidad, el honor y la intimidad; la posibilidad de irrespetarlos y violarlos.

Cabe esperar que esta sentencia sea recurrida por la Junta de Andalucía, con la esperanza de que el Tribunal Supremo vuelva a echar las aguas a su cauce dictaminando que los contenidos de la asignatura no coartan el derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo a sus valores, toda vez que los valores propuestos para la asignatura de Educación para la Ciudadanía son los valores que definen a España.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno Yván, lo siento pero discrepo profundamente sobre tu opinión al respecto con esta asignatura ya que estoy totalmente a favor del dictamen del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Esto se debe a que considero que parte de los contenidos de la asignatura pueden ser discutibles. Para aprender los valores de la Constitución (con los que estoy totalmente de acuerdo) tenemos la asignatura de Ciencias Sociales, en las que una parte del curriculum está dedicado al funcionamiento del Estado y todos los derechos y deberes del ciudadano español.
Si queremos referirnos a temas morales o mejor dicho: éticos tenemso otra maravillosa asignatura (Ética) que analiza de manera bastante objetiva todo lo relacionado con estos campos y que nos da cierta libertad a la hora de elegir tendencias políticas, tomar decisiones, etc.
Por eso creo que esta asignatura sobra y que además quita horas a otras materias en las que España "suspende". Si quieren hacer más incapié en inculcar los valores ya mencionados, simplemente que modifiquen el curriculum de las asignaturas de Ética y CC. SS. para dedicar más a estos asuntos. Un saludo.

YE dijo...

Joac,

Mi análisis de la situción se basa únicamente en el texto de la ley y el real decreto que la regula.

Ciertamente, tú tienes de primera mano el contenido del curso y tendrás tus razones para considerarlos discutibles.

Te invito a que comentes conmigo cuáles son esos contenidos y argumentes por qué los consideras de esa manrea.

Nuevamente te reitero que mi análisis se limita al contenido de la ley y del real decreto y no tengo forma de saber si los contenidos son redundantes o no con otras materias como ética o estudios sociales.

En cualquier caso, tengo la impresión que temas como la discriminación y el maltrato a la mujer, la homofobia, la xenofobia, el mobbing, la sexualidad y el aborto no están ni en los programas de ética ni en los de estudios sociales.

Todos esos contenidos son realidades en nuestra sociedad y en nuestro mundo, y a mi me parece bien que el Estado intervenga mediante la educación para cumplir un papel formativo de los individuos y darles el mensaje de que existe la discriminación a la mujer, la homofobia, la xenofobia y todo tipo de maltratos y vejaciones discriminatorios y que esas cosas están mal.

También estoy de acuerdo con que el Estado intervenga para informar a los individuos que existen diferentes culturas, ciudadanos de diferentes nacionalidades, familias conformadas de diferentes formas (para comenzar, la mia propia), y que todas esas personas son respetables y deben ser respetados.

En cuanto al tema de la sexualidad, también me parece correcto que el Estado informe a los individuos, tan pronto como se acercan a su propia edad sexual (cosa que en mi opinión es no más tarde que a los 13 años), que la sexualidad humana es diversísima, y que en todas las formas en que se practica con el consentimiento de los participantes es válida y respetable. El propio marco legal (me refiero al código penal) establece las condiciones en que puede haber y hay consentimiento de las partes.

Sobre el tema del aborto, el divorcio y otros, también estoy a favor de que el Estado informe el contenido de la ley y le ofrezca la posibilidad, a quien la necesite, de ejercer su derecho.

Como ves, en mi posición no estoy diciendo que se tenga que favorecer el aborto, ni promover la homosexualidad, ni auspiciar el divorcio, ni obligar a que la gente sea de izquierdas o de derechas, simplemente, y al amparo de la constitución, establecer un marco ético común, fundamentado en los valores que en teoría compartimos todos los españoles y residentes en España.

Si en la práctica la materia se extralimita, y si los contenidos auspician que se aborte, que se sea homosexual, o que la gente se divorcie, entonces hay un problema de ejecución de la ley pero no un problema de fondo en la misma.

Sobre el tema de la cantidad dehoras dedicadas a la materia, no tengo idea de cuál es el plan lectivo de cada año escolar y por lo tanto no sé qué tan sobrecargado está. Lo que sí sé es que la vida real es bastante más dura que los años de la escuela y el bachillerato. Yo recuerdo que mi peor año fue el 9º de Escuela Básica (equivalente al 3º de ESO acá en España) y que me resultaba espantoso tener que cursar 10 materias y ver 25 horas de clase a la semana, y hoy en día no es raro que tenga semanas de 45 y 50 horas de trabajo.

Pienso que dedicarle 2 horas a la semana a formar a las nuevas generaciones es una buena inversión, en especial si esas dos horas se traducen en un futuro donde no haya nunca más un Jokin de Hondarribia, por mencionar solo un caso fatal de acoso escolar.

Anónimo dijo...

No pongo en duda la buena fe del gobierno a la hora de redactar la ley. El principal problema es que el Estado ha transmitido multitud de competencias a las Comunidades Autónomas y entre ellas se encuentran algunas en materia de Educación y por consiguiente la elaboración de libros de textos. Los libros andaluces, que he tenido la oportunidad de examinar levemente, tratan de una manera correcta temas espinosos como la homosexualidad, el matrimonio homosexual, el racismo, la violencia de género... y confieren a la persona ciertos criterios para que de manera libérrima elija lo que, según sus convicciones morales, les parezca correcto. Sin embargo tuve la oportunidad de leer un libro de una editorial catalana en el que, por poner un ejemplo, aparecia una foto en blanco y negro de una familia con seis o siete niños de distintas edades, debajo se leía: Antigua familia franquista. Al lado podíamos ver a una pareja de lesbianas, con su hija y en el pie de foto se leía: familia moderna. Vaya por Dios, ahora resulta que me he criado en una familia antigua y franquista porque tengo madre y padre. Eso es denigrante para mí, ¿acaso soy más moderno por estar casado con un hombre? ¿o eso es más correcto?. En fin, el problema no está en la asignatura en sí (aunque sigo sin considerarla estrictamente necesaria) sino en la libertad que se da a la hora del diseño de los textos.

En cuanto al acoso escolar, yo formo parte de un proyecto en mi instituto para erradicarlo. Y como coordinador me encargo de dar charlas a los niños más pequeños (siempre me hacen más casos que a un adulto) sobre el acoso, como ayudar a los compañeros y evitarlo. Es más, puedo decir con orgullo que el método que utilizamos no permite que se repita el caso de este chico, ya que es tajante y hace caer todo su peso sobre los acosadores (eso sí, siempre intentamos la resolución pacífica para poder "reintegrar" tanto a acosadores como acosados). Pues eso, a hacer proyectos como éste, seguro que es más efectivo que una hora de clase. Un saludo, Yván.